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ERAN
Eran sus lágrimas pasiones, miradas perdidas en el horizonte, entre densas impías cortinas lances en tenebrosas noches.
Eran sus palabras inanes, a dogmáticas supremacías contundentemente inefables. mustiándole la luz del día-
Era un niño sin techo, un niño a obrero forzado, con el relente por lecho, la inopia de cotidiano.
Era por no haber sido el presente , el futuro, albedrío concedido tronchado por artero inmundo.
De la sociedad en que vivimos, regodeándose de baldíos lujos, en el derroche perdidos van privilegiados en sus flujos.
y yo, una de tantos y tantos, pasaré mi transito, mi estela de arena encaramada en el aire,aguardará oteando el brote de una renovada era, dónde la palabra sea hábito arcaica la guerra.
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